miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ni mono ni gallina: potus

¿Qué es llegar? ¿Adonde? Y lo más importante: ¿Cómo?
Para algunos es muy fácil. Toman decisiones que nadie les pidió tomar, van a reuniones a los que no fueron invitados, se deslizan entre los que llegaron como si fuese su hábitat natural. Y como dicta la sana costumbre de las corporaciones, nadie los confronta. Si alguien se asume y nadie lo niega no hace falta más para la legitimización implícita de su actitud.
Este mismo sistema perverso es el que deja a los potus como yo del otro lado de la zanja. En un lugar donde todo se basa en los procedimientos es cuestión solamente de encontrar la grieta: lo que no está escrito no existe.
Siguiendo el protocolo jerárquico pedí un cambio de posición. Hoy, después de meses de insistencia finalmente me ofrecieron un cambio: volver al puesto que dejé hace 2 años.  Anonadada, abandoné por unos segundos el protocolo mientras vomitaba rezones y excusas para salir de esa situación y me retiré a mi cubículo, a replantearme mi vida de potus de oficina.
¿Puedo de un día para otro hacer tal cambio de actitud como para pasar al otro grupo, a ese que se auto-invita a ser algo? ¿Podría hacer un trabajo fino sobre mi personalidad, cambiar el rumbo de mis ideas, desvergonzarme ante los demás para ser tenida en cuenta para todas esas cosas que no me interesan? ¿Qué oculto sentido tiene ese otro lado? Si es lo que se ve definitivamente no me interesa. Pasaría yo también a subirme a esos ponys imaginarios que andan por  los pasillos corporativos. ¿Sabría comportarme entre aquellos que calientan la silla hasta las 8pm solo para enviar emails a sus jefes que muestren que a esa hora estaban todavía ahí? ¿Qué hay entre mi lado y el suyo, que es lo intermedio?
En el medio no hay nada.
Soy potus o 4 de copas vestido de rey de espadas pero con zapatos de 4, ojos de 4, cerebro de 4 y actitud de Mil.
En este mismo momento, veo a un potus que quiere pasarse del otro lado y trae golosinas para todo su grupo. Tiene actitud de Mil pero todavía tienen raíces de potus y las golosinas son solo una distracción pasajera. Pero démosle tiempo... va bien!
 ¿Alguien más quiere pasarse? Lugares hay infinitos. Por favor acordarse de hacer mucho .ppt y hablar con siglas y no dejar de lado los objetivos comunes: creernos ser lo que no somos y compramos el humo que el de más arriba quiera vendernos.  ¡Voy a llevarlos al planeta Felicidonia!


3 comentarios:

  1. Tan triste como cierto. Aguanten los potus!
    Y no nos olvidemos que algunos 4 de copas también tienen trasero de asiento de avión. jeje

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  2. Refrescante.....me hace amar la pyme suburbana

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